Otra vez he vuelto a llorar en tus brazos de amor, otra vez he sentido en mi piel las huellas de tu traición, y aquí estoy ¡vida mía! como una tonta perdida suplicando un poquito de amor.
Amor que tú me niegas y lloro yo. Yo te doy mis noches y mis días, yo te doy mis días y mi sol, y sólo siento en mi piel el cuchillo helado de tu traición.
He llorado en tu piel, lágrimas de dolor, lágrimas de desilusión.
He suplicado tu amor, las últimas migajas de tu corazón.
No me importa que tu desprecio me hiera, que el calor de mi pecho se hiela
en la sombra traicionera de tu corazón.
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