domingo, 26 de enero de 2014

Hogweed dice: ¿Estás enojada? Lagrima dice: ¿Qué te hace pensar eso? Hogweed dice: Que no me llamaste y sería lo más lógico y natural Lagrima dice: Hasta a vos te parece lógico y natural. Hogweed dice: Claro, solo que yo no soy lógico y nuestra relación tampoco es natural. No somos novios, ni pareja, ni amantes, ni nada con nombre. No es natural. ¿Qué pasa? No te estoy diciendo nada nuevo, nada que no supiéramos. Lagrima dice: Me molesta un poco no ser nada en tu vida, no tener título. Hogweed dice: si te sirve de consuelo, yo no tengo títulos en el hospital y manejo 80 casi- personas. Ni vos tenés titulo, ni yo tengo título; no debería ser una preocupación. Lagrima dice: Es que podría ser de otra manera y es de esta. Y no es eso lo que me jode, eso me molesta siempre, todos los días.
María dice: A mí me importás. Bueno, no me creas, no confíes, ya veré como se gana de nuevo tu confianza... y una duda: ¿en quién confias ahora?
Muy bien, la parejita feliz se estaba yendo de viaje con su hijito perfecto y yo vomitando soledades y lechugas, sufriendo calambres y reemplazos. No era justo, no. Quería desaparecer [...] ¿Qué lugar ocupo en su vida? Ningún lugar importante, con seguridad. Me sentí estúpida, usada, maleable como arenilla vencida. Una estúpida. Porque para viajar prefería a ella y a su hijo… ¿para qué me quería a mí entonces? Aquel fin de semana vomité cósmicamente, como nunca lo había hecho.
Las cosas estaban yendo bien hasta que una tarde de diciembre se me ocurrió hacer una llamada por teléfono...
Entre como una bola demoledora. Nunca el amor me golpeo tan fuerte, todo lo que quería era romper tus paredes y todo lo que hiciste fue romperme a mi.